Bienvenido a la Basílica de San Pedro y a lo que muchos consideran el edificio más bello jamás construido. Durante siglos, esta basílica ha sido y es el centro de la fe católica, considerada como uno de los símbolos cristianos sagrados.

La Basílica de San Pedro es uno de los edificios religiosos más grandes del mundo y tiene el interior más amplio que cualquier iglesia cristiana en el mundo. Tiene una impresionante capacidad total de más de 60.000 personas.

La historia de la basílica se remonta a casi 2000 años. La basílica lleva el nombre de San Pedro, uno de los doce apóstoles de Jesús y, según la tradición, el primer obispo de Roma. San Pedro es, por lo tanto, el primero en la línea de la sucesión papal.

Después de la crucifixión de Jesús en el siglo I, Pedro ocupó una posición de liderazgo entre los seguidores de Jesús y tuvo una gran importancia en la fundación de la Iglesia Cristiana. Se cree que Pedro conoció su martirio durante un viaje a Roma en el año 64.

La crucifixión tuvo lugar cerca de un antiguo obelisco egipcio en el Circo de Nerón. Este obelisco es el mismo que se puede ver en el centro de la Plaza de San Pedro. Pedro fue enterrado cerca del Circo de Nerón, a menos de 150 metros del lugar de su muerte.

Unos años más tarde, se construyó un pequeño santuario en el lugar para honrarlo. Casi 300 años después, el santuario fue reemplazado por una basílica por orden del primer emperador cristiano de Roma, Constantino I.

Con el paso del tiempo, la basílica cayó más y más en un estado ruinoso. Para combatir esto, el Papa Nicolás V ordenó la restauración y ampliación de la basílica en el siglo XV.

Los trabajos en la nueva gran basílica no comenzaron hasta después de la muerte del Papa Nicolás, cuando el entonces nuevo Papa, Julio II, colocó la primera piedra de la nueva basílica en 1506. A lo largo del proyecto, varios arquitectos y reconocidos artistas participaron.

El más destacado fue el renombrado Miguel Ángel. Fue el arquitecto principal y responsable de su diseño, así como de varias otras obras características, siendo la Capilla Sixtina la más famosa. Miguel Ángel nunca llegó a ver su trabajo completamente terminado, ya que murió en 1624, dos años antes de que la Basílica de San Pedro fuera consagrada por el Papa Urbano.

El edificio en sí mismo es realmente enorme con su nave de 218 metros de largo. La cúpula de la basílica es la más grande del mundo, mide 42 metros de diámetro y alcanza unos impresionantes 138 metros hacia el cielo.

La plaza frente a la basílica fue construida entre 1656 y 1667, diseñada por Bernini. La pieza central es el impresionante obelisco egipcio que se puede ver en el centro, flanqueado por dos bellas fuentes.

El obelisco data del siglo XIII a.C. y fue traído de Egipto a Roma en el siglo I. Fue trasladado a su ubicación actual en el siglo XVI por orden del Papa Sixto V. El obelisco mide 40 metros de altura, incluyendo la cruz que lo corona.

La plaza está delimitada por una columnata abierta, que simbólicamente da la bienvenida a los visitantes a la Iglesia Católica con los brazos abiertos.

Un dato curioso es que hay una piedra circular entre el obelisco y cada fuente. Si te paras en una de estas piedras circulares y miras hacia la columnata, las filas de columnas se alinean perfectamente y parecen ser una sola fila.

Como podrás ver si visitas el Vaticano, la columnata está coronada con 140 hermosas estatuas. Estas estatuas fueron esculpidas por un número de diferentes artistas durante el siglo XVII y representan santos cristianos.

Fijamos nuestra atención ahora a la fachada frontal de la basílica. La fachada fue construida por Carlo Maderno y se extiende casi 120 metros.

En el centro de la fachada, se puede ver el clásico balcón central. Este balcón se llama Logia de las Bendiciones y se utiliza para el anuncio del nuevo Papa. Debajo del balcón, se puede ver un relieve que representa a Cristo dando las llaves a San Pedro.

Sobre el balcón se puede leer una larga inscripción que dice: «Pablo V Borghese, romano, Sumo Pontífice, en el año 1612, séptimo de su pontificado, erigido en honor del Príncipe de los Apóstoles».

La fachada está coronada con 13 estatuas hechas en un hermoso travertino. Estas estatuas representan a Cristo Redentor en el centro, flanqueado por los doce apóstoles. Mirando a ambos lados de la escalera, se ven dos estatuas más, significativamente más grandes que las de la parte superior de la fachada. Estas estatuas representan a los santos patrones de Roma.

Mirando hacia la basílica, tendrán a San Pedro a su izquierda y a San Pablo a la derecha. Estas estatuas fueron mandadas crear por el Papa Pío IX a mediados del siglo XIX, que quería reemplazar las más pequeñas existentes.

Si quedarás impresionado con la belleza del exterior de la basílica, espera a entrar en ella. En el interior descubrirás la iglesia más asombrosa que jamás haya visto. El interior del edificio realmente muestra la riqueza de la Iglesia Católica en el siglo XVI.

El interior, que incluye 45 altares, está decorado por muchos artistas famosos. Algunas de las obras más importantes son la Piedad de Miguel Ángel, así como el altar papal y el Trono de San Pedro de Bernini.

Asegúrate de estar bien vestido antes de entrar, ya que se aplica un estricto código de vestimenta. Puedes aprovechar tu entrada a los Museos Vaticanos para finalizar el recorrido accediendo directamente a la basílica.

También puedes encontrar las tumbas de varios Papas dentro de la basílica. La tradición y algunas evidencias históricas sostienen que la tumba de San Pedro está directamente debajo del altar principal de la basílica.

Esta es la razón por la que muchos Papas han sido enterrados en San Pedro desde el período cristiano temprano. La mayoría de las tumbas se encuentran en la cripta que merece la pena visitar, ya que también contiene fragmentos arquitectónicos de las iglesias anteriores.

Hoy en día, San Pedro es famoso como un lugar de peregrinación cristiana, además de ser visitado por millones de turistas. Está incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y se considera uno de los mayores edificios jamás construidos. Se ha descrito «la más grande de todas las iglesias de la cristiandad»… sin exagerar.

Durante tu visita, si lo deseas, puedes subir a la cúpula principal de la basílica. Tienes la opción de tomar el ascensor o las escaleras, previa adquisición del ticket. Desde allí tienes una magnífica vista de Roma en general y de la plaza de San Pedro en particular.