evita las colas

Esta mítica construcción la podemos encontrar en Roma, para localizarla tan sólo habrá que cruzar la calle en la que se encuentra la Basílica de San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán), allí es donde encontraremos el “Santuario della Scala Santa”.

Justamente en ese punto nos encontraremos con la Escalera Santa que tiene una historia muy peculiar. Según se detalla, se trata de la escalera por la que subió Jesús en el momento en el que fue juzgado por Poncio Pilato y donde sería posteriormente condenado a muerte.

Es un símbolo tan importante de Roma que, de forma diaria, podemos encontrar a cientos de peregrinos que ascienden por la Scala Santa de rodillas a modo de penitencia. Son 28 peldaños que se identifican como un gesto de recogimiento, oración y agradecimiento por la vida que dio Jesús.

Por ello es uno de los lugares santos más característicos de toda Roma.

La historia de la Scala Santa

Sin embargo, detrás de esta escalera podemos encontrar una historia mucho más rica en detalles:

Para poder entenderla lo primero que hay que hacer es viajar al año 326. Esta escalera construida en mármol, sería trasladada desde el Palacio de Poncio Pilato en Jerusalén, por orden de Santa Elena.

Primero fue ubicada en el palacio Papal situado en los alrededores de la “Capilla de San silvestre” y se mantuvo allí hasta que, en el año 1585, el Papa Sixto V construiría el edificio actual donde la encontramos. Sería entonces cuando se trasladaría a su emplazamiento definitivo.

Ahora también da acceso directo al “Sancta Sanctorum”; en realidad es una capilla muy antigua que usaba solo el Papa y donde se encuentra la imagen del santísimo Salvador Acheropita Lateranense.

Debido a que estamos ante una construcción tan emblemática, uno de los principales temores que se tenía es que pudiera desgastarse con el paso del tiempo. Sobre todo porque el mármol estaba en contacto con los peregrinos cuando éstos ascendían por la Scala Santa de rodillas.

Para evitar que ese deterioro pudiera provocar un daño irreparable, la Scala Santa se terminaría revistiendo con madera de nogal en el año 1723. No obstante, no cubre la escalera por completo, sino que existen unos pequeños resquicios mediante los cuales podemos ver todavía el mármol. Muchos peregrinos lo saben y, por esta razón, intentan tocar estas zonas mientras están ascendiendo.

Otra de las particularidades más destacadas de esta construcción es que en las paredes podemos encontrar frescos donde están representadas escenas de “La Pasión”.

Si queremos visitar la Scala Santa es importante que sepamos que hay dos maneras de hacerlo:

-Las escaleras en sí tan sólo se pueden subir estando de rodillas. Sin embargo, en el caso de que no seamos creyentes o bien no queramos hacer el ascenso de esa manera, tenemos la siguiente opción.

-A ambos lados de la Scala podemos encontrar otras escaleras que están pensadas para subir de la forma normal. Estas llevan al piso superior por lo que suponen una vía directa para poder visitar el interior de la capilla.

Seas o no creyente una visita a este lugar siempre es sorprendente. Vale la pena acercarse en tu viaje a Roma. Y si prefieres que un guía te muestre en detalle la Escalera Santa y otros lugares cercanos tienes en este enlace más información: Scala Santa y San Juan de Letrán

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